© yurenarodriguez.com                                             C/Bienvenido, 5. Vecindario

Psicóloga  en Vecindario                                            Gran Canaria.                                                                                                                                                                                                                   

                                                                                             

 

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¿Cuáles son tus características resilientes?

19.10.2019

Hace algunos años participé en el Encuentro Estatal de Voluntariado de CEAR, celebrado en Madrid. La experiencia fue fructífera por muchos motivos. Pero sobre todo por tener la oportunidad de compartir vivencias con profesionales y personas voluntarias de esta organización muy cualificadas y por contar, también, con la presencia de personas que han tenido que desarrollar su lado más resiliente dadas las circunstancias de vida en las que se han visto inmersas.

 

Cuando me relaciono con personas que han tenido que superar situaciones de vida realmente complejas (pérdida de los componentes de la familia, muerte de familiares en situaciones dramáticas, persecuciones ideológicas, migraciones forzosas, abusos físicos y psicológicos, entre otras) me surgen diversos planteamientos con respecto a las herramientas o recursos que cada persona emplea para hacer frente a su adversidad.  Y aquí es cuando entra en juego el término  “resiliencia”.

 

¿Qué es la resiliencia?

 

En el campo de la física se considera que la resiliencia es la capacidad de un objeto elástico de recuperar su estado original una vez se ha deformado por la presión recibida. Este término se ha estudiado desde numerosas disciplinas científicas como la física, las neurociencias, la psiquiatría y diversas corrientes de la psicología.

 

En psicología la resiliencia se considera la capacidad de una persona de sobreponerse a situaciones de estrés emocional o circunstancias traumáticas, saliendo fortalecido o siguiendo adelante con su vida satisfactoriamente. Es la capacidad de rebotar del trauma, de superar situaciones difíciles y reconstruir una nueva vida. No significa "no sufrir" o "ser inmune al dolor" sino abordar de una forma constructiva las experiencias adversas.

 

Se ha visto que no es una capacidad puramente innata aunque pueda existir cierta tendencia a ser biológica y psicológicamente más resistente. Se considera que hay cerebros bioquímicamente más resilientes. No obstante, también nuestra forma de actuar y pensar puede llevarnos a modificar nuestra estructura neuroanatómica y nuestra bioquímica cerebral. La resiliencia, en gran medida, se desarrolla en interacción con el ambiente a medida que a las personas le surgen las oportunidades para superar la adversidad.

 

 

 

                                                                    

Estudios y teorías:

 

En esta línea trabajaron Emmy Werner y Ruth Smith. Desarrollaron un estudio longitudinal  en una isla de Hawai en los años 50 con niños y niñas que estaban expuestos a riesgos biológicos y psicosociales y descubrieron que, a pesar de ello, muchos de estos infantes no llegaron a desarrollar patologías mentales o problemas graves en su desarrollo como se podía prever debido a estos factores a los que estaban sometidos/as. Tras los resultados encontrados atribuyeron a estos niños y niñas el término de “resilientes”.

Otros autores, como Cyrulnik, han relacionado la resiliencia con los estilos de apego, afirmando que el desarrollo de un vínculo de apego seguro con sus cuidadores en la infancia predispone a las personas a ser más resistentes ante situaciones traumáticas. También el hecho de contar con un entorno que ayude a encontrar un sentido a la vida una vez se ha producido el acontecimiento traumático es un factor que favorece un óptimo ajuste a la nueva situación.

Según Calhoun y Tedeschi, las personas que manifiestan un crecimiento postraumático experimentan la aparición de cambios en sí mismos, en las relaciones interpersonales y en su filosofía de vida.

Por tanto, a pesar de que muchas personas hayan estado sometidas a situaciones de estrés intenso, como las que viveron el holocausto, los bombardeos de Reino Unido o algunas de las guerras mundiales, la realidad es que no todas desarrollaron lo que en psicología se conoce por Trastorno Por Estrés Postraumático. Esto es lo que hace que la psicología se plantee cuáles son los factores que generan resiliencia.

 

 

Ejemplos de personas en la historia:

 

Algunas personas que han sobresalido por haber superado constructivamente situaciones adversas son: Ana Frank, Irene Villa, Nelson Mandela o Stephen Hawking. Todas ellas han tenido experiencias diferentes pero también han tenido algo en común: han utilizado sus experiencias para luchar por alguna causa, dándole sentido a sus vidas. 

 

¿Qué podemos hacer para desarrollar nuestra resiliencia?

 

  • Adoptar un pensamiento realista, aceptando que las experiencias negativas al igual que las positivas ocurren y son parte de la vida. Analizar nuestro auto-diálogo para detectar aquellos pensamientos excesivamente pesimistas o distorsionados de la realidad.

  • Afrontar los acontecimientos con sentido del humor.

  • Potenciar nuestra autoconfianza.

  • Desarrollar y mantener hábitos de vida saludables (alimentación saludable, hábitos de sueño adecuado y ejercicio físico habitual).

  • Centrarse en los recursos personales de los que disponemos. Todas las personas tenemos virtudes y aspectos de mejora. Centrarnos en nuestras virtudes nos permite tener una visión optimista de nuestros recursos. 

  • Mantener nutrida nuestra red social. El apoyo social (amistades, familiares, colegas, etc) se considera un factor importante de protección ante el estrés.

  • Mantener una actitud de esperanza.

  • Motivarnos para el logro, estableciendo metas realistas e ir dando los pasos necesarios para llegar a nuestro objetivo principal.

  • Rescatar lo positivo dentro de las experiencias negativas. Focalizarnos en lo negativo solo nos resta fuerzas para luchar. Hacer el esfuerzo de encontrar lo positivo dentro de cada situación mejora nuestra visión de los acontecimientos.

  • Ser flexibles ante las situaciones nuevas.

  • Pedir ayuda si la necesitamos.

 

 

Si tienes curiosidad por evaluar tus aptitudes resilientes puedes hacerlo con esta Escala de Resiliencia, que consta de 50 items y mide 10 dimensiones de la resiliencia, de la Fundación Humanae:

http://api.ning.com/files/ndILZnF10rdt32YdhiWEqOxIRjpyu88JZp9dqMeMIVzaVXsKlgQ9grZISs6*HnvvQk2nWzMaP04nlVL1ib9u-RM2uNDvWQpY/Escala_Resiliencia_IER.pdf

 

 

Bibliografía:

 

-The road to resilience. American Psychological Association.

-Instituto español de resiliencia.

-La resiliencia en entornos psicoeducativos. Anna Forés Miravalles y Jordi Grané Ortega.

-La experiencia traumática desde la psicología positiva: resiliencia y crecimiento postraumático. Beatriz Vera Poseck, Begoña Carbelo Baquero y María Luisa Vecina Jiménez.

 

 Imagen: Mana Neyestani. 

 

 

 

Yurena Rodríguez.

Psicóloga.

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